jueves, 1 de septiembre de 2011

Tiempo al mundo...


Disfruto de mi soledad; hace ya un tiempo me conquisto y me ha hecho dejar de temerle, con ella a mi lado no he de esforzarme al hablar, solo me basta pensar para que ella me escuche y comprenda mis dilemas, con ella no temo gritar, no temo equivocarme, no temo temer.
Son mis amigos, mis compañeros, mis hermanos música y silencio. La mejor compañía que he podido encontrar antes, durante y después de tu partida; son ellos quienes me permiten volar a ese mundo donde todo lo que desee u anhele son una realidad, son ellos los que confían mis pasos, mi voz, mis ojos y manos.
Inmersa en un universo multicardinal,  un mundo que solo conoce una realidad.

Pero  es ella, soledad quien me permite evadirle y crear mi paralela realidad a este mundo que muchas veces me he permitido odiar y otras tanta amar, es justo  en estos momentos donde llego a cuestionar a que realidad debo abandonar… Todos caminan juntos, de uno en uno sumando dos, tres; y yo me veo  con mi cuaderno y mi pluma sumando tres existentes en un solo ser, todos se miran, ríen y gozan juntos… Yo preferí callar, preferí llorar y dejar que esta melancolía me absorba gota a gota hasta secar mi cuerpo, construyendo mi  fría y autónoma barrera…
Un rebote, dos rebotes, una patineta, un patinador hay personas que deciden acompañar su soledad; mientras yo solo busco la compañía de ella; ellos se buscan y se encuentran para hacer sus pasos más lentos, yo me escondo y huyo para hacer mis pasos más ligeros, es todo un paralelo… Se  quiebran cristales, sus pequeños trozos se esparcen por todo el espacio, se oyen gritos, las miradas hablan, la brisa se acelera, todos expectantes esperando quien dirá la primera palabra, quien moverá el primer musculo todo por restaurar un orden ya quebrantado, es todo un sistema binario, algunos son ceros y otros son unos, es el sistema fuera de eso parece que el resto no existe.

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